Historia compartida, parte 3 por Aurora Losa

Historia compartida, parte 1, por Moria Puch

http://soymoriapuch.wordpress.com/2014/05/17/historia-compartida-parte-1-por-moria-puch/

Historia compartida, parte 2, por Lilim  

http://astarteh.wordpress.com/2014/05/16/21/

 

 

La bandada de pájaros convirtió la tarde en noche.

-Vamos, no me fastidies- dijo Gino con aire cansado al ver a los cuervos volar en círculos sobre el cadáver.

-Tenemos que darnos prisa o no nos dejarán nada- Gian parecía no conocer el miedo, ni la paciencia, y Gino tuvo que reconocer que a veces eso estaba hasta bien.

Gritando lo más alto que podían y moviendo los brazos como poseídos por un espíritu maligno, corrieron hacia los animales que ya descendían para arremolinarse alrededor de los restos y darse un inesperado festín.

El niño se paró en seco quedando inmóvil, como petrificado más bien, incapaz de echar mano de la escopeta que colgaba a su espalda. La mirada fija en algún punto más allá del prado, entre los árboles.

-Gian, ¿qué pasa? Si no los espantamos pronto se lo comerán todo.

-Nada- sacudió la cabeza-, me pareció ver… no sé, algo.

Gino escudriñó a lo lejos, en la dirección en la que su hermano todavía tenía posados los ojos sin poder apartarlos, pero no encontró nada, sólo hojas y ramas que se movían al viento leve de una tarde que iba cayendo.

-Déjate de bobadas- trató de expulsar el miedo-, como si no tuviera ya bastante con lo anterior ahora me vienes con chiquilladas.

Siguieron corriendo hacia la vaca, o lo que quedaba de ella, pero Gian ya no quería el hígado, ya no quería nada, sólo quería llegar de nuevo a casa y poder esconderse en lo más profundo de su cama, lejos de aquel hedor y, sobre todo, de los ojos de color indefinido que parecían vigilarles desde la fronda.

Para cuando llegaron a su objetivo, cualquier resto aprovechable se había esfumado en las oscuras gargantas de los cuervos, que ahora les miraban ladeando sus cabezas, los picos todavía impregnados en sangre.

-Malditos pajarracos- escupió Gino medio segundo antes de que las aves emprendieran el vuelo al unísono, devolviendo la noche al cielo.

-¿Lo oyes?

-No.

-La nada, no se oye nada…

El eco sordo de un tronco que caía a sus espaldas les heló la sangre.

-No es época de leñadores- dijo Gian con un leve temblor en la voz.

Y se giraron lentamente, temerosos de lo que pudieran encontrar una vez se hubieran vuelto del todo.

11 pensamientos en “Historia compartida, parte 3 por Aurora Losa

  1. Pingback: Historia Compartida – Parte 2 | Karma Inverso

  2. Pingback: Historia Compartida – PARTE 1, por Moria Puch | Soy Moria "Mortuaria" Puch

  3. Me animo a continuar la historia. Eso sí, ¿te importa que la publique aquí? Yo lo escribiría y te lo mandaría por correo. Prefiero no tener blog, de momento.

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  4. Pingback: Historia compartida parte 7 | Cuentos, Historias y Otras Locuras

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