LA BONDAD DE LAS CEBRAS

Hay que ver cuánta bondad hay en el corazón de una cebra, con sus rayas blancas y negras, por dentro y por fuera; mira si es alta su estima por el resto de habitantes del planeta que, lejos de enfadarse, no dudan en compartir con los humanos los pasos reservados para ellas.

TRAYECTO

Me llamo Alicia, he tenido que teñirme el pelo por mandato de una reina llena de complejos que no aguanta que le lleven la contraria.

No sé qué edad tengo, el paso del tiempo ha sido confuso desde que caí por un agujero persiguiendo a un conejo.

Ahora, que por fin vuelvo a casa, estoy inventando una excusa creíble para mi ausencia, porque me da que mi madre no se va tragar la verdad si se la cuento y voy a estar castigada para los restos.

EL QUE NACE LECHÓN…

El que nace lechón…

¡Qué maravilla estrenar corazón! Se siente como nunca, ha subido las escaleras del metro de un tirón.

«¿Qué es eso? Um, un charco, se ve tan bonito. Qué barro más llamativo.»

¿Decías cariño?

Oink.— “Me duele la rabadilla.” —No tires las mondas de la patata, que me hago una ensalada. Oink

«Qué charco tan majo, voy a meter los pies. Oink, oink.»

Mire a ver, doctor, que mi marido hace cosas raras.

Los trasplantes es lo que tienen, pero no hay rechazo. ¿Cómo se encuentra, señor López?

Bioink

Lo que yo digo, hay que esperar.

¿No le nota más chato?

Yo diría que no.

El señor López hoza los informes médicos.

Cariño, vámonos a vivir al campo, con el barro, con los charcos.

¿Pero usted le oye, doctor? Que se quiere ir al campo.

El aire limpio le hará bien.

Oink.

De perdidos…

Escuchó el murmullo del agua y siguió el sonido como si fuera un niño tras el carro de los helados. Finalmente llegó a una playa.

No era rumor de río, sino de olas, y él seguía sin encontrar su camino.

ÚLTIMAS PALABRAS

Se abstraía leyendo de tal forma que perdía la noción del tiempo y el espacio. Podía abrir un libro en medio de un concierto de heavy metal y no perdía ni una línea del texto.

Se metía tanto en las historias que se presentaban ante sus ojos, que llegaba tarde al trabajo, al médico, a la compra, a las cervezas de los jueves, a los aviones; su abstracción llegaba a tal extremo que llegó tarde a su propio funeral.