EUREKA

Después de un día en los que uno preferiría no haber salido de la cama, llenó la bañera y se sumergió en ella.

Al ver cómo el agua que desalojaba su cuerpo era directamente proporcional al nivel de frustración que la sacudía, no pudo más que empezar a sentir admiración por la Física, aunque ella siempre hubiera sido de letras.

 

 

DUELO DE TITANES

—Le digo, señor Holmes, que el asesino es el mayordomo. Siempre es el mayordomo.

—No diga sandeces, monsieur Poirot. El asesino fumaba tabaco de Kenia, demasiado caro para su sueldo.

—Entonces es la muchacha afligida. Piénselo bien, Sherlock: despechada, cándida, él se presenta con la otra… Sus heridas bien podían ser autoinfligidas.

—Imposible, Hércules. Yo mismo la vi paseando por cubierta a la hora del crimen.

—La heredera excéntrica. Esa sí, no me lo va a negar, amigo.

—Madre mía, qué ganas tengo de que Watson vuelva de las vacaciones.

DOÑANA ES ARTE EN PREVENTA

Si hay algo genial de escribir es que puedes ayudar a cambiar el mundo de muchas formas. Después del terrible incendio que asoló Doñana a finales de junio, un colectivo de escritores y dibujantes se unió para colaborar en la creación de tres libros que ayudaran a recaudar fondos para la repoblación.

El primero de ellos ya está en preventa y viene con regalitos.

Aquí tenéis toda la información y podéis encargarlo.

 

Origen: PREVENTA

El día que me hice escritora

El día que me hice escritora llevaba una camiseta de rayas y las uñas pintadas, un bolígrafo en la mano, una libreta con mil preguntas y ganas de gritar.

Tuve dos reuniones de trabajo, nunca había tenido reuniones de trabajo, y menos por teléfono. Conocí a gente con ilusión, y sentí miedo.

El día que me hice escritora, me entraron dudas sobre si sabía escribir, aunque llevaba haciéndolo toda la vida.

El día que me hice escritora era febrero y creo que llovía, o no, porque el perro salió a pasear un buen rato, pero hacía frío, porque era febrero, y anocheció enseguida por la misma razón.

Era martes, de eso me acuerdo, y primeros de mes.

Tenía la cabeza llena de síes y noes; y muchas ganas de comerme un pastel de crema (y eso que no soy golosa).

Me bebí una taza de té y estaba cansada.

Me acordé de mi abuelo, de mi tía, de un bolígrafo que me regaló mi padre, de mis amigas, de Mendoza y García Márquez.

El día que me hice escritora, me puse a escribir y no me salieron las palabras.

Haremos que llueva, un adelanto

Como ya ha llovido (poco, pero ha llovido) y nos hemos quedado con ganas de más, aquí os dejo un precioso adelanto del libro ilustrado Haremos que llueva que saldrá dentro de poco, con ilustraciones de Elena Gromaz Ballesteros (a la que reconoceréis por Conn, el selkie en este mismo blog) y textos de la desdichada detrás del salmón.

SEPTIEMBRE OK

Este fragmento se titula Septiembre y, con él, damos la bienvenida al mes de los comienzos, del olor a libros nuevos y a un otoño que llevamos esperando un verano entero.

Reseña de Lo que las piedras callan en Relatos en su tinta.

Justo antes de empezar el nuevo curso me encuentro con la reseña que ha hecho de Lo que las piedras callan (el libro de relatos cortos de la desdichada detrás del salmón) David Rubio, autor de Los demonios exteriores (libro 100% recomendable) y del blog Relatos en su tinta, que hoy estrena secciones de lo más interesantes (concursos, noticias, curiosidades, recomendaciones, relatos propios…) entre las que está Con tinta propia, que dedica, en su primera entrada, a mi libro.

Gracias, David, por tus consejos y tus palabras.

Aquí os dejo el enlace a todo el contenido: En tinta viva

Y aquí, la reseña:
CON TINTA PROPIA: LO QUE LAS PIEDRAS CALLAN de AURORA LOSA

  Dieciséis relatos breves son los que componen la primera obra publicada por esta autora y que, a juzgar por la calidad de los mismos, desde luego no será la última. Lo leí en los transportes públicos y consiguió que su bullicio desapareciera gracias a la profunda mirada y enorme sensibilidad de la autora que, a través de la lectura, nos desvela lo que las piedras callan.

  Y lo averiguamos mediante un estilo literario muy cercano al realismo mágico en el que desaparece la distinción entre seres vivos y seres inertes, en el que descubrimos que las piedras son algo más que minerales, son el reflejo de lo que somos, porque bien podría explicarse la historia de la humanidad observando únicamente cómo las hemos trabajado, tratado o maltratado. Literalmente, son las protagonistas de los seis primeros relatos, algo que me ha llamado mucho la atención y que dice mucho de la creatividad de quien lo ha escrito. ¿Se puede escribir un relato sin personajes? La respuesta la tenéis aquí. Piedras que componen una ciudad abandonada y otra colapsada por la mal llamada civilización del progreso; los adoquines que pisamos; las que componen los rincones o incluso las que se cuelan en nuestros zapatos… Todas ellas, si pudieran hablar, tendrían muchas cosas que decirnos, Aurora les ha dado la oportunidad.
  Os he hablado de magia, pero quizá sería más propio hacerlo de una percepción distinta de la realidad. Sorprende cómo, relato a relato, Aurora nos muestra que lo verdaderamente importante no se muestra a nuestros ojos, porque el amor, la nostalgia, la melancolía, la felicidad no se pueden agarrar con la mano ni comprar en el supermercado, pero son lo que de verdad nos hacen desear estar vivos. Las piedras son el vehículo por el que se comunican, solo hace falta escucharlas, algo de lo que la autora demuestra ser capaz.
  De los relatos que más me han gustado destacaría La solución a Babel, un bellísimo cuento en el que las piedras, traídas de distintas cantinas, se muestran reacias a conformar una misma construcción. ¿Cómo conseguir que se queden quietas? En Ronda nocturna asistiremos a un esperanzadora y trágica rúa. La joya de la corona es el último y más largo de los relatos, Vocación de guardés. Os aseguro que cuando lo leí pensé en que a Borges le habría encantado. Una casa que contiene todo lo que de verdad nos hace humanos, una mansión en la que al visitar sus estancias no querremos abandonar jamás, una maravilla que se inicia como si de una historia victoriana de misterio se tratara pero cuyo desarrollo es alimento intelectual y anímico para el lector.
  Escrito con un estilo cercano pero con un regusto poético, condimentado con pinceladas de humor y de chispa. Después de leerlo, prestaremos más atención al suelo que pisamos, a las paredes que nos cobijan y a las rocas que se crucen en nuestro camino.

Editado por Interdech, diseños educativos con historia y diseñado por Elena Gromaz, directora de la colección “Relatos breves” podéis haceros con él AQUÍ.

  Por cierto, Aurora Losa será la primera escritora en pasar por ENTINTADOS para contarnos todo acerca de su libro.