ARCHIVOS SECRETOS

Le había costado un triunfo y parte de su plan de pensiones conseguir aquel pendrive. Tras meses de averiguaciones en un submundo en el que nunca pensó sumergirse, dio con un hacker que podía hacer el trabajo, y ahora obraba en su poder la copia del disco duro de su exsocio y archienemigo.

Por fin conseguiría justicia. Su nombre quedaría limpio y solo era cuestión de tiempo que le ofrecieran de nuevo la presidencia de la compañía.

La carga de los archivos le llevó más de media hora.

97%…

98%…

99%…

CARGA COMPLETADA

Colocó el puntero sobre la carpeta “TOP SECRET” y pulsó el botón izquierdo del ratón. Echó de menos un gato blanco de angora, que su silla fuera giratoria y poder exclamar un “muahahaha” malicioso y triunfal. Sin embargo, de sus labios escapó un «¡¿Qué diantres?!» cuando descubrió que los archivos que tanto sudor y sinsabores le había costado conseguir solo contenían las fotos de unas vacaciones en Saint-Tropéz y el vídeo de la boda de una hermana.

MIDAS

Había dado con la fórmula para convertir cualquier materia en agua potable y, aún así, estaba frustrado.

Después de décadas intentando transformar los cantos rodados en lingotes de oro, todo lo que tocaba se convertía en agua.

Quizá hubiera valorado más su descubrimiento si hubiese quedado una sola pared de su laboratorio en pie, pero tras la gran mutación química, cuando cerró la puerta, lo que antes había sido su orgullo se convirtió en un enorme charco.

NUBERU

La noche se vio envuelta en un repentino estallido, un crujido seco que logró sacar del más profundo sueño a cualquiera en kilómetros a la redonda.

Después del golpe, un silencio tenso, roto por un chasquido si cabía más fuerte que el anterior.

Un viento salido de la nada agitaba las persianas, colándose bajo ellas y empujando hacia fuera como si quisiera arrancarlas; después llegó el agua, acariciando los cristales de galerías y terrazas, pero no era lluvia, no, era la espuma del mar; pequeñas partículas de hidrógeno y oxígeno mezcladas con sal que se veían arrastradas por la violencia de la galerna.

Quien se despertó, incapaz de seguir en la cama mientras el mundo rugía fuera, y se aventuró a salir a la calle, pudo verlo con claridad: el mar levantaba su furia blanca sobre playas y paseos, engullendo todo a su paso, al menos al principio, para dejar emerger de entre la espuma peñascos y faros que permanecían en su lugar como si no hubiera pasado nada.

Y hubo quien juraba, a pesar de que pareciera una locura, que vio entre las olas, los remolinos y la espuma, a un viejo tocado con un raído sombrero y que, con sus manos, ordenaba mecer al agua y soplar al viento.

No mentían, detrás de aquella tormenta, habían conocido al Nuberu.

RESEÑAS Y ENTREVISTAS septiembre 2017

Hola a todos, el mes de septiembre ha sido muy especial en muchos aspectos, pero la “vuelta al cole” ha traído (entre otras cosas) dos publicaciones muy especiales sobre mi libro de relatos Lo que las piedras callan

David Rubio, a través de su blog Relatos en su tinta, inauguró dos nuevas secciones (una de reseñas y otra de entrevistas) y me concedió el honor de estrenarlas. Como siempre os recomiendo leer el blog de David entero, porque no tiene desperdicio.

Gracias, David, por crear contenidos interesantes y por dejar que nos conozcamos un poco más.

Aquí os dejo los enlaces:

Con tinta propia, reseña de Lo que las piedras callan de Aurora Losa dentro del nº1 de En tinta viva

Entintados: entrevista a Aurora Losa y cuestionario de Proust

Además, las chicas del videoblog Amantes Literarias, booktoubers a tener en cuenta, con una simpatía sin igual, hicieron reseña de lo que les pareció Lo que las piedras callan. No os perdáis su canal de Youtube, porque saldréis con más de un título en la lista de “proximo libro a comprar”.

Amantes Literarias: reseñas del 24 de septiembre de 2017

Gracias, María y Teresa por vuestro esfuerzo y vuestra simpatía.

HERIDAS DE GUERRA

Estaba herido por mil rasguños profundos como escaras y líneas amoratadas surcaban su superficie, vestigios de la guerra sin vencedores ni vencidos.

Garabatos sin sentido se agolpaban en sus límites, fuera de lugar, incoherentes. Hasta cicatrices sobre cicatrices, que intentaban corregir una herida anterior que no cuadraba con el resto.

Parecía mentira que aquella masacre fuera el aspecto físico de algo tan bello como un relato sobre la inmortalidad del amor.