AFORTUNADAS II (LKS)

Se me escapan las notas mientras sueño,

dulces, melancólicas, agudas,

y no casan con mi voz

siempre oscura, rota, desmadejada,

profunda como un pozo seco;

y ahora que vuelve a navegar,

esta vez sola,

siento que necesita vuestros ecos,

que echa de menos dos octavas,

dos tercios de tres,

matemática imposible

que siempre (nos) funcionaba.

SOMBRA DE GATO

Estaba allí, quieta, venerable, arrinconada en la esquina que formaban el alero y la pared trasera del patio. Hubiera dicho que existía por el reflejo de las estrellas, de la luna que no había, por la refractación del destello del sol sobre la superficie de Júpiter o Plutón.

Levantó una pata y la acercó a su cara, con un gesto digno, regio, incontestable, y, entre la oscuridad que emanaba, juraría que vi sus ojos verdes mirándome, como jueces implacables que leen lo todavía no pensado.

Se atusó las puntiagudas orejas y volvió a posar la pata sobre el borde de la fachada, como una funambulista sin lentejuelas ni tutú. Encorvó el lomo, estiró el rabo y la sombra blanca se transformó, sobre el tejado, en una gata parda.

TRAGALDABAS II

Miraba al buzón fijamente inclinando la cabeza a un lado y a otro.

—¿Qué haces, Carlos?— le preguntó su madre.

—Esperar.

—¿Esperar a qué?

—A ver si se pone malo por comer papel, igual que yo el otro día.