ENTRE EXTRAÑAR Y ECHAR DE MENOS

Te extraño,

con todas sus letras

sus abismos, sus esperanzas.

Te extraño con ojos nuevos

que no conocen esa mirada

tan dulce, tan despierta,

a fin de cuentas tan extraña.

Te extraño,

que no es lo mismo que echar de menos,

tú siempre eres más en un torbellino

de circunstancias,

más sereno, más amable,

más impredecible,

más tú, más yo también.

Y por eso te extraño,

por cuanto de mí reflejas.

AHÍ

En la orilla,

siempre al borde,

en ese mundo de nadie

habitado por el miedo,

regido por la incertidumbre,

impregnado de ti y tus solitudes,

de él y sus desengaños,

de mí y mis tristezas,

en la orilla conquistada por las caracolas,

abandonada por la espuma

que a veces se siente mar.