AGITADO

Era una de esas historias que viajan de boca en boca; de esas historias que a unos espeluzna y a otros embelesa. Lo tenía todo: un dragón, una princesa, un caballo, una armadura, un doncel, un pozo y una moraleja.

De tanto ir y venir, se le desbarataron los personajes y así, al final de los tiempos: el pozo, que montaba en un carro tirado por el doncel y una princesa vestida con armadura, logró salvar al dragón de una moraleja custodiada por el caballo.

Cosecha anual

En primavera secaba pétalos de flores entre las hojas de cuadernos usados.

Se afanaba en recoger conchas en verano, guardándolas con cuidado en su saquito de arpillera.

Cuando llegó el otoño, y se encontró aquellas dos bellotas unidas por sus sombreritos, quiso guardarlas también, en una cajita de cedro.

Para cuando el invierno apareció, con su genio cambiante y frío, se vio en la tesitura de buscar un sitio donde almacenar los copos de nieve y el viento del norte.

Dorian

Por la noche devoraba los cadáveres de los incautos que, durante el día, habían cedido al brillo seductor de su sonrisa.


Microrrelato incluido en la II Antología Microterrores de Diversidad Literaria