Ilustradores: Alfonso Casas

¿Quién dijo que los chicos no sufren por amor? ¿Que no se comen la cabeza?

No es que me guste que la gente lo pase mal, pero, puestos a romper estereotipos de género, creo que este es importante y Alfonso Casas lo refleja a la perfección.

Si dije de Sara Fratini que me gustaba su forma de reflejar a las mujeres, lo mágico de Alfonso es el viaje hacia la intimidad y las inseguridades que, sí, también afectan a los chicos, como el protagonista de su comic “El hombre sin alma”.

Encuentro arrebatadoras las ilustraciones que comparte en su Instagram y Facebook, la mayoría basadas en mensajes y frases que, sin embargo, no pierden su esencia pictórica.

Os recomiendo que os paséis por su blog y que echéis un vistazo a sus redes sociales; no os va a dejar indiferentes.

Fotografía: Mónica Riveiro

Por cosas de la vida, Mónica y yo nos conocimos en un concierto. Quizá no es el sitio más esperable para que coincidan una fotógrafa y una escritora, pero supongo que tampoco resulta tan extraño.

Gracias a las fotos de aquel día, pude descubrir su trabajo y me enamoró al instante.

Tiene una espontaneidad que traspasa el blanco y negro de la mayoría de sus fotografías. Mónica no retrata momentos, retrata emociones, la vida misma; y a veces su propia vida, su propia percepción de su persona en un reflejo, casi siempre con la cámara como barrera, pero de forma íntima, sensible. Esta gijonesa nos descubre un trocito de cada sitio que pisa, de cada cosa que ve y nos deja formar parte de su forma de ver el mundo, que se vuelve un poco más bonito a través de su objetivo.

Os recomiendo que os deis un paseo por su web y su Instagram. Merece la pena.

LIVINGSTONE, SUPONGO

Siempre había admirado a los exploradores de los que leía en el periódico; hombres y mujeres que pisaban allí donde nadie había pisado antes; por eso permanecía pegado a la ventana mientras nevaba, esperando a que la capa blanca lo hubiera cubierto todo para salir de casa corriendo y hollarla el primero.

Así, los demás vecinos, solo podrían seguir sus pasos.

Ilustradores: Sara Fratini

Hablar de Sara Fratini es fácil y complicado al mismo tiempo. Me consta que es una artista reconocida a nivel mundial, pero eso no quita para que sea una persona cercana. Pertenece a esa generación de ilustradoras que se han abierto camino en los últimos años, cuyos trabajos se hacen reconocibles en un instante, como Agustina Guerrero, Pedrita Parker, Ana Belén Rivero, Moderna de pueblo, Ana Oncina… A algunas las conoceréis seguro, y si no, calma, que ya os hablaré de ellas.

Sara me tiene fascinada desde hace mucho tiempo. Sus protagonistas, aparentemente sencillas y reales, suelen cautivar a muchas mujeres, no sé si porque se sienten identificadas o porque su sencillez deja que nos centremos en cómo son por dentro. Sí, por dentro. Echadle un ojo a sus libros sobre Martina y entenderéis lo que os digo.

Son ilustraciones en blanco y negro, si acaso una pincelada de rojo en las mejillas o los labios, pero no falta el color; de hecho, hasta jurarías que están hechas a todo color. Tal es la magia de Sara. Con cualquiera de las viñetas en su Instagram, el espectador se ve reflejado.

Sin embargo, desde mi punto de vista, puede que su mejor trabajo sean los murales. Paredes enteras con sus personajes, con su mundo, que no deja de ser el de todos y cuyo talento contribuye a hacerlo un poco mejor.

Podéis seguir su trabajo en la web de Sara Fratini, o en cualquiera de sus perfiles sociales (Facebook y Twitter).

Estoy convencida de que no os dejará indiferentes.

 

 

 

 

 

Dorian

Por la noche devoraba los cadáveres de los incautos que, durante el día, habían cedido al brillo seductor de su sonrisa.


Microrrelato incluido en la II Antología Microterrores de Diversidad Literaria

Edge of Humanity Magazine

Hablar del blog (en inglés) Edge of Humanity Magazine, no es hablar de una revista de fotografía, es hablar de las mil historias que encierran los posts dedicados a diferentes artistas, tendencias, experimentos fotográficos y a cómo se puede retratar un estilo de vida con una cuidada selección de imágenes.

Lo que más me llamó la atención de este proyecto fue la sensibilidad de sus temas, que van desde retratos a paisajes, muchos de ellos con un alto contenido social. Son, sin duda, una ventana al mundo; no solo a los instantes recogidos, sino a las vidas de aquellos que aparecen en las fotos y también de aquellos que decidieron mostrárnoslas.

Por si esto fuera poco y, al margen de la vertiente más visual de la revista, dedican toda una sección a la poesía, en forma de Haiku.

Os recomiendo encarecidamente que visitéis su página: Edge of Humanity Magazine