La osa

Normalmente todo en ella era cándido y tierno como una osa en hibernación, pero a veces aquella osa despertaba de su letargo y se convertía en algo salvaje buscando sobrevivir.

VALOR

Cuando tomó conciencia de su mortalidad, decidió no aferrarse a un dios como hacían otros; se prometió a sí misma que esperaría su hora como los valientes.
Cogió su lanza, su brillante armadura y salió en busca de dragones que matar.

La principita

Se ató la pulsera de cuero marrón alrededor de la muñeca y se vistió de princesa; no una princesa al uso, el tipo de princesa en que ella creía: una con pantalones bombacho y gafas grandes en vez de vestido de gasa y corona de oro.
De pequeña había descubierto que, para encontrar un príncipe de verdad, de los que saben cuidar las rosas y los baobabs, primero había que perder el miedo a volar.