NO TOCAR

Cinco horas pescando y solo había sacado dos latas y una bota. Algo debía estar haciendo mal.

De pronto cayó en la cuenta, cogió una hoja de cuaderno y escribió:

«No tocar.»

Lo enganchó en el anzuelo y volvió a esperar.

En cuestión de veinte minutos tenía la nasa llena de peces.

BOCETO

Vivo entre dos “yo”, una que escribe y otra que lee; una castellana y una irlandesa; una se aburre en la oficina y la otra remonta con un salmón.

Las dos tienen los ojos verdes y las rodillas un poco pochas; las dos, a veces, se entreveran y no sé quién soy yo y quién ella, pero solo una sabe hablar con las piedras.

Emboscada

Huía entre los árboles, en una carrera desesperada, perseguida por sus sueños, sus anhelos, sus deseos.

Cuando llegó al claro, su destino la estaba esperando.

Match Point

Los astros son seres caprichosos, y así, mientras la luna casi llena y amarilla recorta el contorno de los pinares, el sol empieza a teñir algunas nubes, como alardeando de poderío en un saque magistral.

Siempre en lados opuestos de la cancha, como jugadores de un partido de tenis en el que la Tierra es la pelota.

De perdidos…

Escuchó el murmullo del agua y siguió el sonido como si fuera un niño tras el carro de los helados. Finalmente llegó a una playa.

No era rumor de río, sino de olas, y él seguía sin encontrar su camino.

EN TODAS PARTES CUECEN…

Cuando llegaba el mediodía le costaba moverse por el vecindario. El olor a puchero salía de cada ventana inundando todo.

Odiaba las habas desde niño. Puestos a pedir, incluso hubiera preferido las lentejas; aunque con esas no le quedara más remedio que comerlas.

 

 

SALA DE ESPERA

Todos se miraban a los pies en la sala de espera del médico.

Iba con retraso, para variar.

Zapatos con cordones desiguales, zapatillas cerradas con velcro, cuero bien cuidado, y materiales sintéticos de color blanco; hasta unas botas de antelina morada.

Por fin se abrió la puerta y, en el suelo, unos zuecos azul marino precedían al cadáver sangrante del doctor.

EXTRA, EXTRA

Para cerrar un año redondo e increíble (de verdad que no era mi intención) os presento mi último trabajo editorial: HAREMOS QUE LLUEVA.

Una colección de 29 microrrelatos ilustrados por Elena Gromaz y editado por Editorial DECH.

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HAREMOS QUE LLUEVA CUBIERTA