Yo de mayor quiero ser…

—Mamá, hoy en el cole hemos dado Laponia y yo de mayor quiero ser sami.

— ¿Y eso, hija?

—Porque las niñas sami hablan cuatro idiomas.

—Eso está muy bien, aunque no hace falta ser sami para hablar tantos idiomas.

—Lo sé. Pero es que, además, saben cazar renos.

 

 

Los siete lobitos

La cabra asomó la patita por debajo de la puerta, como le habían pedido los siete lobitos. Cuando Mamá Loba volvió a casa, la cabra se había comido todas las latas de conservas, las cajas de cereales y hasta las sábanas tendidas.

Caperucita

Al principio se asustó, los colmillos eran terribles y brillaban como sables a la luz del poco sol que entraba por los frondosos árboles, pero aquel animal la miraba con los mismos ojos que el mastín que guardaba su casa cuando quería que le echara las sobras.
Sin miedo alguno, sacó de la cesta parte del contenido y lo dejó en el suelo antes de seguir su camino.
Pronto llegó a la vieja choza en el claro del bosque y entró, pergeñando todavía una historia que le evitara la regañina.
—Abuelita, ¿sabes qué?
La anciana la miró expectante.
—Encontré un lobo en el camino.
—¡Ay, hija! ¿Estás bien?
—Sí, pero le tuve que dar tu pollo para que no me comiera.