Llego tarde, profesor Hawking

Puerta delantera del edificio. Un hombre en silla de ruedas me da los buenos días.

Necesito café. No llego al bus de las 8. Tendré que llamar a la oficina.

Parada de tren. Se abren las puertas del vagón. Entro.

Puerta delantera del edificio. Un hombre en silla de ruedas y voz robótica me da los buenos días.

Dejá vu. Necesito un café. No llego al bus de las 8.

Parada de tren. Todo me da vueltas.

Puerta delantera del edificio. El hombre de la silla de ruedas me da los buenos días, noto cierta ironía en su voz robótica. Necesito más café. Llamo a la oficina.

Parada de tren. Se abren las puertas del vagón. Está vacío.

Puerta delantera del edificio.

—Buenos días, profesor Hawking.

No entiendo nada. Necesito más café. Me llaman de la oficina. No he llegado al bus de las 8.

Parada de tren. Entro en el vagón vacío.

Puerta delantera del edificio.

—¿Le parece gracioso, profesor Hawking?

—Ja, ja, ja.

—Llego tarde.

Parada de tren.

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