TINTO

Sostienen que se parece a la superficie de Marte, hasta de la NASA han venido a ver si hay vida en sus aguas, aunque sea microscópica.

Los ingleses lo explotaron, los chavales (y no tan chavales) acuden en bicicleta hasta sus orillas; dicen que los ciervos beben de sus aguas, y eso que, si te mojas, se te caen los pies.

Pero, para lo que realmente sirve, y lo convierte en algo especial, es que es el único río del mundo en el que puedes tirar piedras sin miedo a acertarle a un pez o un sapo en la cabecita.

SOLUCIÓN

—Y ¿qué haces cuando vienen a atormentarte, no los fantasmas con su romanticismo espectral y la lejanía de su recuerdo, sino los cadáveres aún putrefactos con su hedor a muerte reciente, llenos de gusanos?

—Echar cal viva sobre sus tumbas y levar anclas volando libre hacia donde la corriente te lleve.

NO TOCAR

Cinco horas pescando y solo había sacado dos latas y una bota. Algo debía estar haciendo mal.

De pronto cayó en la cuenta, cogió una hoja de cuaderno y escribió:

«No tocar.»

Lo enganchó en el anzuelo y volvió a esperar.

En cuestión de veinte minutos tenía la nasa llena de peces.

TWITTER

Le regalaron un loro azul por Navidad. Primero le enseñó a silbar, luego a repetir el principio de sus novelas favoritas. Era agradable tener compañía mientras buscaba inspiración.

Con el tiempo se convirtió en su mejor crítico. Tenía ojo el pajarraco para las tramas y los personajes. Hasta que una mañana, muy de madrugada, le descubrió frente al ordenador, tecleando trabajosamente con el pico.

El loro había usurpado sus relatos y era trending topic.

INCLEMENCIAS

Es un romance sonado, las nubes, hijas del río, se deshacen en tormentos por volver a casa; hace tiempo que se emanciparon, pero no pueden olvidar el beso tibio de los árboles.

 

BOCETO

Vivo entre dos “yo”, una que escribe y otra que lee; una castellana y una irlandesa; una se aburre en la oficina y la otra remonta con un salmón.

Las dos tienen los ojos verdes y las rodillas un poco pochas; las dos, a veces, se entreveran y no sé quién soy yo y quién ella, pero solo una sabe hablar con las piedras.

LA BONDAD DE LAS CEBRAS

Hay que ver cuánta bondad hay en el corazón de una cebra, con sus rayas blancas y negras, por dentro y por fuera; mira si es alta su estima por el resto de habitantes del planeta que, lejos de enfadarse, no dudan en compartir con los humanos los pasos reservados para ellas.

TRAYECTO

Me llamo Alicia, he tenido que teñirme el pelo por mandato de una reina llena de complejos que no aguanta que le lleven la contraria.

No sé qué edad tengo, el paso del tiempo ha sido confuso desde que caí por un agujero persiguiendo a un conejo.

Ahora, que por fin vuelvo a casa, estoy inventando una excusa creíble para mi ausencia, porque me da que mi madre no se va tragar la verdad si se la cuento y voy a estar castigada para los restos.

REVELACIÓN

Había visto aquel objeto calzando mesas, y hasta como tope para la puerta de la cocina; tales eran los usos que le daban en su casa. Un día, paseando por el parque, vio a un anciano con uno en las manos y le intrigó por qué sonreía.

Al llegar a casa, cogió el que equilibraba su mesita de noche y lo abrió. Estaba lleno de símbolos extraños que no logró descifrar; acababa de aprender cómo era de verdad un libro.

EL QUE NACE LECHÓN…

El que nace lechón…

¡Qué maravilla estrenar corazón! Se siente como nunca, ha subido las escaleras del metro de un tirón.

«¿Qué es eso? Um, un charco, se ve tan bonito. Qué barro más llamativo.»

¿Decías cariño?

Oink.— “Me duele la rabadilla.” —No tires las mondas de la patata, que me hago una ensalada. Oink

«Qué charco tan majo, voy a meter los pies. Oink, oink.»

Mire a ver, doctor, que mi marido hace cosas raras.

Los trasplantes es lo que tienen, pero no hay rechazo. ¿Cómo se encuentra, señor López?

Bioink

Lo que yo digo, hay que esperar.

¿No le nota más chato?

Yo diría que no.

El señor López hoza los informes médicos.

Cariño, vámonos a vivir al campo, con el barro, con los charcos.

¿Pero usted le oye, doctor? Que se quiere ir al campo.

El aire limpio le hará bien.

Oink.