Tierra y aire
Todo se concentraba en su andar cansado; de ese cansado de noches sin sueño y días sin esperanza; tal era el cansancio de su caminar, que los dedos de sus pies parecían enterrarse en el suelo.
Así fue como tomaron forma de raíces buscando tierra de la que extraer humedad.
Hasta que un día, quién sabe si por acción de un rayo de luna, de su espalda brotaron alas, y pudo por fin volar.





