RASPAS DE MADERA

El viejo barco reaparecía con cada bajamar y nunca faltaba alguien que, al pasar cerca, se preguntara qué tesoros habría portado o si, simplemente, sirvió para pescar.

Aquellas raspas de madera estaban ansiosas por contarlo a quien quisiera escuchar, pero nadie escuchaba.


4 respuestas a “RASPAS DE MADERA

  1. Precioso micro.
    Sólo cambiaría «Aquellas» por «Sus» o «Las» y evitaría la repetición de escuchar. Pero vamos, simplemente por ponerle algún defecto. Es que leerte me ha dado una envidia insalubre e insana 😛

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  2. Escuchar…, abrir el oído a la par del corazón: al viejo barco, a la sagrada montaña,a la entrañable anciana que vende muñecas típicas en Nazaré… -Mindfulness!!

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