TESTAMENTO

Yo te regalo, oh, amor imposible,
un trocito de mi mundo
encerrado en círculo de piedra,
y a ti, amor innecesario,
mi presencia y comprensión.
A ti, amor lejano,
te doy mis sueños;
y finalmente a ti,
sí, a ti, amor eterno
te regalo mi vida en cofre de oro.

LA MALDICIÓN

Texto presentado para el Taller de Literautas.

La única premisa era que su título fuera “La maldición”, además se añadía el reto de escribirlo sin una sola “t” y yo tiré de experimento y, por qué no decirlo, un poco de mala idea.


Acongojado, más bien vencido,

se hallaba el gallo en un rincón.

El día había pasado

cumpliendo con su función

y ahora ya no podía

ni decir “cocoricó”.

Incluso el pico le dolía,

ya no hablemos del espolón.

Y su cola, ayer colorida,

había perdido el fulgor.

Por cansado que se viera,

no habría descanso, no.

Cerró los ojos y ,en sueños,

claro el recuerdo acudió

del aviso que le diera

el gallo al que sucedió:

«Ve con cuidado, mi amigo,

que aquí hay una maldición;

pues, para un solo gallo,

demasiadas gallinas son.»

Osado

Tú, que te atreviste a mirarme a los ojos

aquella noche desde la sombra.

¿Cómo ahora reclamas lealtad?

Tú, que viniste a trastornar mi vida

volviendo a mis sueños cada noche.

¿Y ahora me pides que crea?

Tú, que llegaste en carne en hueso

a través de aquella fotografía.

¿Vienes y ruegas que espere?

Tú, que hechizaste mi alma

con dos notas de una canción.

¿Exiges que ahora tenga fe?

Y yo, que sólo te pedí que volvieras,

¿por qué me creí sin derecho?

De errar

De todos mis resbalones por la vida,

mi favorito,

el que me hizo caer en tus brazos.

De todas las piedras en mi camino,

de los levantarme cual cierva herida;

de mis tropiezos por las escaleras,

de los errores cometidos,

mi preferido,

siempre tú.

Musa

Si de noche soñara contigo, mi musa,
¿habría mayor pecado?
Esperar tu abrazo ansiosa
en el amanecer de un mundo roto,
hostil y gris,
en el que almas vagabundas
caminan entre dos mundos,
ajenas a los habitantes de ambos.
Y un sólo conjuro para rescatarlas,
a todas, incluida la mía,
que vaga más que ninguna.
Un hechizo de sonidos
que invocan un sol y una luna
para guiar el sendero de la muerte
y otro tanto el de la vida.

Moura

Moura me miras y yo no quiero serlo
por no extraviar en mi costa a otros sordos marineros.
Moura me miras y te sueño con anhelo,
que arribes a mis pies entre las ondas de mi pelo.
Moura me miras y moura me siento,
espejismo de tu mente que pudo robarte un beso.
Moura me miras y moura ahora me veo,
esperando en el acantilado del fin del mundo,
buscando en el horizonte tu barco.
Finalmente soy moura de ingratos deseos.