Moura

Moura me miras y yo no quiero serlo
por no extraviar en mi costa a otros sordos marineros.
Moura me miras y te sueño con anhelo,
que arribes a mis pies entre las ondas de mi pelo.
Moura me miras y moura me siento,
espejismo de tu mente que pudo robarte un beso.
Moura me miras y moura ahora me veo,
esperando en el acantilado del fin del mundo,
buscando en el horizonte tu barco.
Finalmente soy moura de ingratos deseos.

De parecer

Sin vergüenza, avergonzado,
con lo que tenía, compuesto,
más que planta, más que árbol
se sentía como tiesto.
Por probar todo, probó alas
y no despegó del suelo;
las tornó branquias y escamas
y se ahogaba en charcos secos.
Decidió, más bien dictaron,
un destino más austero.
Y, al final, con piel de lobo,
se disfrazó de cordero.

Ecuación

Ahora mi corazón
partido por un rayo
con ½ necrosado
y el otro ausente de esperanza,
busca en ti, oh, tú,
el apoyo que le falta.
Ecuación milagrosa
que tiende a infinito
¿por qué tuviste que mirarme
creando tres incógnitas
imposibles de resolver?
¿por qué siento lo que siento?
Si la solución a mis problemas
siempre fue raíz cuadrada de pí.

Como viento

Aguardándote quedó mi alma
dormitando las malvas marchitas,
contemplando cómo, a lo lejos,
se marchaba tu cuerpo inerte
mientras en el mío ardían
la pena y más la vida,
anhelando tus ojos de mar.
Negando lloraba tu ausencia
y reía con firmeza tus recuerdos
tan profundos grabados en mi,
a fuego.
Esperándote sigo sin aliento,
intentando latir mi corazón,
a que en sueños vengas a mi encuentro,
como viento, amor, como viento.

 

 

De plumas

Creí que haríamos juntos un trocito del camino,

yo zorro, tú gaviota,

y olvidé que las gaviotas tienen miedo de los árboles.

Imagen

 

 

 

Yo soy la que quedó desnuda sobre el hielo

entre el viento frío de los árboles,

yo, la que se desplumó las alas

para que tuvieras una almohada sobre la que dormir.

Y soy la que se arranca la piel a tiras

para deshacerse de este abrigo inútil

y dejar libre el alma para que vuele como pájaro,

quién sabe si al otro lado del planeta.

 

 

 

Teixido/Canción en dos estrofas

Imagen

Me quedaré mirando al mar hasta que la última barca zarpe de Teixido, llevando mi alma en ella.

CANCIÓN EN DOS ESTROFAS

I

Cómo tiemblan mis manos
mientras te escribo,
qué poco late mi corazón
cuando no estás,
nunca mi voz se ahogó tanto
entre mis dientes.

II

Qué fría despertó la mañana
con tu ausencia,
qué negra era la luna anoche
mientras te recordaba.
Hoy, por primera vez,
la niebla me llevaba a casa.