De puntales y licencias
Su mundo se desmoronaba; lo difícil de apuntalar mundos es que casi todos son redondos, y cuesta encontrar un punto de apoyo.
Aún así se puso a la tarea, decidida a no dejar que su mundo se derrumbara del todo. Entonces llegó la licencia del Ayuntamiento; tenía permiso para hacer la obra, pero debía conservar la fachada.