DE LEVANTARSE

Levantarme

de las hostias contra el asfalto

de los altos y los bajos.

Alzar la vista

soltar las manos;

romper el silencio

con canciones del verano

y gritar,

gritar muy alto

porque duele,

porque sí,

porque me lo he ganado;

por mis rodillas raspadas

y los chinarros clavados en mis manos.

Porque decirte “adiós”

no fue tan duro

si no fuera por ese fantasma

que dejó tu abrazo.


11 respuestas a “DE LEVANTARSE

  1. Desde pequeñito supe que las rodillas siempre iban a tener desconchones. Y que hay fantasmas que asustan, o que hablan de «fúrgol» a lo que les da la garganta, pero los peores son los que queman por dentro.

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